La Unión Europea registró un descenso del comercio con China en 2024, con reducciones tanto en las importaciones como en las exportaciones en comparación con el año anterior. Según Eurostat , las exportaciones de la UE a China ascendieron a 213 300 millones de euros, mientras que las importaciones alcanzaron los 517 800 millones de euros, lo que se tradujo en un déficit comercial de 304 500 millones de euros. China siguió siendo el principal socio importador de la UE, con un 21,3 % de todas las importaciones extracomunitarias, y se situó como el tercer mayor destino de las exportaciones del bloque, con un 8,3 % de todas las exportaciones extracomunitarias.

A pesar de su posición dominante en el comercio de la UE , el volumen de las importaciones procedentes de China disminuyó un 0,5%, mientras que las exportaciones experimentaron una disminución más pronunciada del 4,5% en comparación con 2023. Durante la última década, el comercio entre la UE y China ha experimentado un importante crecimiento a largo plazo. Entre 2014 y 2024, las importaciones procedentes de China aumentaron un 101,9%, mientras que las exportaciones aumentaron un 47,0%. La desaceleración en 2024 marca un cambio con respecto a la tendencia anterior de crecimiento constante, lo que refleja un cambio en las condiciones económicas y la dinámica comercial.
La maquinaria eléctrica, los aparatos y los componentes eléctricos siguieron siendo la categoría de productos más importada, con un valor total de 96.800 millones de euros. Le siguieron los equipos de telecomunicaciones y audio, con 60.900 millones de euros, mientras que las máquinas de oficina y los equipos de procesamiento de datos, incluidos los ordenadores personales y los servidores, representaron 45.900 millones de euros. En conjunto, estas tres categorías representaron el 39,3% de todas las importaciones de la UE procedentes de China.
El impacto de las políticas económicas de la UE en el comercio con China
La caída del comercio se produce en medio de debates en curso en la UE sobre la diversificación de la cadena de suministro, la seguridad económica y la dependencia de los productos chinos. Las recientes medidas de política, incluidos los esfuerzos para impulsar la producción nacional y reducir la dependencia de ciertas importaciones, pueden haber contribuido a la ligera contracción de los volúmenes comerciales. Si bien el déficit comercial general con China siguió siendo sustancial, la reducción de la brecha en las exportaciones sugiere posibles desafíos para los exportadores europeos a la hora de acceder al mercado chino .
Esta tendencia se alinea con cambios económicos globales más amplios, incluidos los cambios en la demanda de los consumidores, las políticas industriales y los factores geopolíticos que afectan los flujos comerciales. De cara al futuro, es probable que la relación comercial de la UE con China siga evolucionando, determinada por cambios regulatorios, políticas de inversión y acuerdos comerciales estratégicos. Mientras ambas economías navegan por las incertidumbres económicas globales, la dinámica comercial en 2025 será observada de cerca para ver si se producen nuevos cambios. – Por EuroWire News Desk.
